Criterios de archivo
La ficha técnica como norma interna del taller
Cada matriz que entra al archivo se documenta antes de cortarse. No es un trámite: es la forma de que dos series distintas se puedan comparar sin adivinar. El tipo de mylar, las micras de espesor, el número de capas, los puentes de unión y el orden de aplicación con aerosol o esponja quedan fijados por escrito, y ese registro es el que después permite anticipar cómo se va a comportar el material sobre muro, tela, madera o señalética artesanal.
Micras y rigidez
El espesor del mylar define cuánto aguanta la matriz sin ondularse. La serie Botánica para muro interior trabaja con 190 micras, un punto medio que sostiene nervaduras finas sin volverse difícil de manipular en formatos altos.
Puentes de unión
Los puentes son los tramos de material que mantienen unidas las islas del dibujo. En la señalética artesanal para taller textil se cortan a 5 mm en letras cerradas, donde un puente más delgado cedería con el uso repetido.
Capas y orden
Cuando un motivo necesita más de una pasada, el orden queda escrito en la ficha. El mural geométrico por capas en hormigón claro emplea tres plantillas superpuestas cortadas en mylar de 190 micras, y cada una tiene su turno definido.
Aplicación según superficie
La ficha también anota si el color se aplica con aerosol o con esponja. Sobre tela absorbente o muro poroso el comportamiento cambia, y ese dato evita repetir pruebas de registro cada vez que se retoma una matriz del archivo.